Empresa y futuro

Aprendió el oficio como se hacía una vez, mirando, observando a su maestro trabajar y en silencio. Tenía que medir muy bien sus palabras, las escasas preguntas permitidas aconsejaba administrarlas como el pan. Paso años así, en las sombras, realizando gran parte del trabajo sin merecer algún elogio. De puro garzón, mochuelo aprendiz, ayudante, asistente, robando el arte sin hablar ni rechistar.

Llegado el día de la jubilación, Don Tomas vendió la bodega a su fiel escudero que conquisto finalmente el rango de Maestro. Primero contrato un digno asistente que había estudiado en la capital. Aquel mozo tenía parte del camino ya hecho y su entusiasmo en el trabajo era sincero.

El nuevo Maestro, con su despierto asistente, no tardo en mejorar la factura de su bodega y ampliar la oferta. Los clientes crecían a la par y el renovado negocio iba viento en popa. Enseguida fueron necesarios más asistentes, más oferta y más demanda y aquella bodega de barrio, manteniendo abierto el histórico punto de “representación” se mudo a la periferia. De una nave muy grande pasaron a dos. Empezaron abriendo tiendas en otros barrios. Luego en otras ciudades y finalmente después de muchos años de trabajo sin descanso, la empresa empezó a exportar el producto. Al tiempo que aumentaban la oferta. Diversificar, diversificar le repetía el consejero.

En tanto nuestro amigo, entre contrato y contrato había formado una familia con bien cuatro retoños. El primogénito ya estaba terminando el instituto y papa quería que fuera a las mejores escuelas de negocios. No como el que tuvo que aprender todo el solo y a fuerza de cabezazos. Por eso le mando a los mejores colegios, las mejores universidades, y luego a los mejores master y luego a los mejores training y luego a los mejores stage. Primero a Francia, luego Inglaterra, los Usa, Alemania. Hasta que un día ese niño sabiondo llego a convertirse en un hombre. Todo el orgullo de su padre. Preparado desde chico para coger el timón de aquello que en el tiempo se había convertido en un imperio.

El hijo prodigio, a diferencia del padre que trabajaba desde los 14 años de sol a sol, de primaveras cuando le hicieron “doctor” contaba ya más de treinta y los alcanzó sin fatigar un gran que. Aquel día en el que se incorporaba en la Empresa era de hecho su verdadero primer día de trabajo . Entró en aquel imponente despacho de maderas nobles. Las vistas sobre el Imperio desde el último piso del rascacielos y la placa con escrito Director General le hicieron volar. Se acomodó en la mullida butaca controlando el contenido de la enorme mesa. Apretó el botón rojo y le gruño a la secretaría las ordenes del día. Convocado el Consejo de Dirección para un par de horas más tarde, conecto su portátil para acometer los últimos detalles.

A las 12.00 la sala de reuniones estaba llena, con todo el staff preparado para la primera reunión con el nuevo jefe. A su entrada un aplauso lo acompaño hasta su posición al centro de la ovalada tabla de Juntas.

Buenos días queridos señores, no es necesario que me presente, todos sabéis quien soy. He sido llamado para dirigir esta gran Empresa y tras analizar en detalle la posición de liderazgo que ostenta en el mercado global, acepto con mucho honor el encargo. Los he convocado aquí para exponer mi bussines plan de reconversión y recapitalización expansiva globalizada exponencial.

Gracias a las sinergías intergrupo del capital madre y la externalización del brand, sin olvidar el valor claim, los future hipo bond trash, en el target de la máxima optimización. En balsas de inter change con el colectivity resource and su madre. For sale. Están todos ustedes despedidos. Traten de entenderlo, tenemos que ahorrar, hay que tallar costos como sea. Esto no gana lo suficiente. Lo siento señores, se cierra, close, out, quicly, camon camon. Fuera!. Papa tu el primero, que estas viejo. La Empresa la he vendido esta mañana a la competencia y con la pasta que me han dado me voy a dar al lujo. Sin currar el resto de mi vida, que para eso ya habéis currado vosotros bastante.

Noche de viento

Es  noche cerrada

que el viento empuja

en la ladera serrana

de ambos ventana

 

apenas son mil

los metros que

si y no, quizás 

nos separan

 

noche brava

mañana clara

luz intensa

una mirada

 

ahí esta

la cima aura

de esa montaña

que nos repara

 

al aire

sueño