Dilma Rousseff. Presidenta de Brasil

Esta enérgica mujer tiene un estilo muy diferente a su antecesor y mentor Luiz Inácio Lula da Silva, anterior presidente del País y precursor de toda una revolución. Económica, social y sobre todo conceptual, de cambios radicales en la Sociedad Brasileña que la han convertido en el líder natural de toda sud américa. Hoy Brasil es una potencia en continuo crecimiento, con muchas ganas de hacer y bastantes recursos, sobre todo humanos, para llevar a cabo este proceso hasta el final.

Lula es un personaje muy carismático, muy a la mano y magistralmente conciliador. Ha sabido impulsar un proceso irreversible manteniendo un delicado equilibrio con todos los agentes de poder. Para no tirar mucho de la cuerda y romper el juguete. Con mucha mano derecha y haciendo la vista gorda en necesarias ocasiones ha conseguido instaurar los cimientos estructurales que dan forma a su programa. Encandilando a los militares, convenciendo a la finanza, obteniendo el consenso necesario en el parlamento y tergiversando con la corrupción endémica que sacuden casi todas las burocracias pobres. Donde el sueldo base de los funcionarios, civiles y militares es tan exiguo que no permite vivir decentemente a una familia. Así, con una retribución mensual que no cubre las necesidades básicas, la puerta del soborno esta siempre abierta. Convirtiéndose en un problema de difícil solución. Que precisa de un respuesta tangible traducida en un aumento efectivo de los salarios y un mayor énfasis en la lucha contra el fraude. Brasil esta trabajando sin duda en esa dirección. Los programas gubernamentales han sacado mucha gente de la pobreza. Se dice que por primera vez hoy casi todos los brasileños comen por lo menos una vez al día. Ahora hay más trabajo que antes Pero también se paga peor y la inflación cabalga a vista. La administración estatal se esta mejorando y evolucionando para servir mejor al objetivo de incrementar la renta per capita y el poder adquisitivo del País. Ahora ese mecanismo esta en marcha y los diversos actos que acogerá Brasil en los próximos 4 años, Mundiales, Olimpiadas y ahora el Papa son resultados de esos esfuerzos y nuevos motivos para el crecimiento estructural. Río de Janeiro, Brasilía e imagino que otros lugares, están ya en obras. Puede ser que finalmente, en ese proceso continuo, imparable y gigantesco de trasformación de Brasil, la Presidenta Dilma Russef, con los ´órganos del PT y Lula aconsejando detrás, haya decidido que también es el momento de atajar decididamente la corrupción.

Lula no podía hacerlo con la misma intransigencia. Estaba atado de manos de los difíciles equilibrios que necesitaba para poder solo pensar de poner en marcha su idea de un Brasil mejor. No podía llegar y barrer. No le hubieran dejado. En vez, Dilma ya cuando se presentaba como la opción más clara y el aparato del partido la preparaba a la tarea encomendada, anuncio que lucharía con decisión contra la enorme corrupción que atenazaba la maquina pública del Estado. Algo que repitió insistentemente durante su campaña electoral y que anuncio como una de las primeras medida a tomar.

Solo con esa luz se pueden entender los recientes cambios en su Gobierno, cesando de manera fulminante a tres de sus ministros por corrupción y a un cuarto, el de defensa, que merece una mención a parte, por sus palabras denigrantes sobre otros miembros del Ejecutivo de la máxima confianza de la Presidenta. Esta mano dura contra los funcionarios insolentes, con cuatro ceses en solo tres semanas, ha levantado todo tipo de teorías sobre la solidez de la Presidenta o del proyecto de PT. Pero en realidad no hay nada de eso, Dilma Rousseff no esta haciendo otra cosa que lo que ya anuncio numerosas veces, tolerancia cero contra la corrupción.

Cuentan las fuentes bien informadas, es decir su jefe de gabinete de prensa, que también lo era de Lula, que las reuniones de este ultimo eran todas muy afables. El buen carácter del Presidente y su carisma, la cercanía sincera con su interlocutor, hacía que todos quisieran verle. Con todos hablaba y las reuniones no acababan nuca, muchas veces transformándose en una especie de encuentro entre amigos. Sin embargo a los encuentro con Dilma, la sala esta desierta y el aire que se respira es toda otra cosa. Ella se limita casi a dictar y cuando ha terminado se levanta y se va. Hay que tener en cuenta los origines de ambos, uno sindicalista parlanchin y la otra guerrillera combatiente, con óptimos estudios y carácter para vender. Dilma Rousseff fue torturada con saña por los militares en tiempos pasados. Los mismos militares que Ella hoy decide si condecorar o trasladar al retiro. Por ese motivo, cuando su Ministro de Defensa osó comentar jocosamente sus decisiones, lo fulmino. No esperaba otra cosa, y en su lugar ha nombrado al exponente mas de izquierda y menos querido por los militares. Precisamente para poner a todo el cuartel firmes.

A mi esta señora, me caé muy bien, puede permitirse luchar con firmeza contra los abusos, no esta atada de manos. Solo espero que su duro carácter no la acabe derrotando, por que ya se sabe que en política es tan importante mediar como en familia. Eso es lo que más preocupa hoy a Brasil, si su Presidenta sabrá tener las riendas con firmeza sin que se la coman los tiburones en el intento.

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