Esperanza Aguirre y las 7 vidas de una gata

desde Brasilia, Brasil. Todavía a 12 de Agosto 20.20 horas

A parte lo divertido que es escribir en un día que para muchos ya se acabó. Tengo que confesar que me estaba guardando mis opiniones sobre Esperanzita para no hablar de Ella ni oír su nombre por unos días. Por que son tantas las cosas que se podrían y deberían decir sobre esta distinta señora que no quería ser banal. Claro que las increíbles visicitudes que siempre la rodean ahora hacen imposible mantenerse callado por más tiempo. Reconozco que esta híper dinámica activista esta hecha de una pasta toda especial. La pena es que este del lado oscuro, aunque entiendo que Ella se lo pase mucho mejor de mala que de buena.

Por eso no voy a entrar en su vertiente política, que sin duda requiere reflexiones más serias. Pero no puedo evitar más referirme a la Señora. Es impresionante la suerte que tiene. Se puede propio decir en su caso, salvando las distancias y dejando claro que no deseo el mal de nadie, que bicho malo nunca muere. Esta tía es indestructible. Debe ser un súper héroe y los de Marvel y Hollywood sin enterarse. Resulta que ha salido otra vez sin un rasguño de una embarazosa situación donde los comunes mortales suelen salir bastante mal parados. Ha tenido un accidente de coche y ni un rasguño. Son además varias las ocasiones en las que cualquiera de nosotros habría tenido algún problemilla y Ella nada. No se como estará el pobre Gallardón, seguro que flipando.

Por deber de crónica me siento obligado a repasar sus milagros. Ha sobrevivido a un accidente de helicóptero, cosa más que improbable estadísticas a la mano. Además con Rajoy al lado. Estuvo en medio de un sanguinario atentado con las balas que le silbaban alrededor y Ella tan compuesta. Tiene a Camps y al mismo Mariano con el collar estrecho al último agujero (por no hablar del “gafotas” como Ella elegantemente lo denomina a micros abiertos). Ahora, señores, se da un tortazo en coche y como si nada. Creo que el Passat del marido estaba acojonado pero en tan distinta Dama ni un cabello despeinado. Desde luego, en mi zona, la sierra de Madrid es la reina y señora, por nombre interpuesto, de todas las tierras que necesitan de expropiación para futuras e inútiles carreteras (entiéndase la M600 y otras cuanta dehesas, cañadas y veredas)

Como las matemáticas no son una opinión, si a siete le restamos tres, el resultado es cuatro. Así que a mi edad no hay Esperanza, seguro que me entierra antes de poder gustarme su retiro de la vida pública. Ojo, notar que no he dicho política. Que la gata antes o después desaloja no la Moncloa, que va. La mismísima Zarzuela.

Hay otra Esperanza, que en definitiva es lo último que se pierde dicen. Es un conocido dicho italiano y dice así:

Tanto va la gata al lardo che ci lascia lo zampino!    (Traducción:  Tanto insiste la gata con el tocino que al final se deja la pata.)

Tiempo al tiempo

Nota: nada más lejos de desear el mal a nadie, solo dar rienda suelta a nuestras ganas de bromear con esta Señora, por que mejor reír que llorar.

Hasta mañana queridos lectores, que da la graciosa casualidad que para algunos de vosotros ya es hoy.

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