La viejecita

La viejecita tropezó y la bolsa de la compra rondando por el suelo desparramó su contenido aquí y allá. El señor no tardo en ofrecer su ayuda y recogiendo las viandas compuso con rapidez de nuevo la bolsa de la desafortunada señora. La ayudo a subirse en un taxi y espero que estuviera sentada para cerra la puerta. El coche inicio su marcha y el amable señor empezó a sentirse mal. La vista nublada apenas le permitió alcanzar la acera, se desplomó sin poder proferir palabra alguna. Los servicios de emergencia no pudieron hacer nada más que constatar el deceso. Su cuerpo fue trasladado al Instituto Anatómico para la preceptiva autopsia. Había muerto envenenado con una sustancia que no dejaba esperanza. Un veneno de síntesis especialmente preparado por expertas manos. La documentación que contenía la cartera de aquel distinto señor era falsa y su foto distribuida a la principales agencias no aclaro nada sobre la posible identidad de la victima. Tampoco del agresor que nadie pudo decir quien era. Hoy ese cuerpo yace congelado en una muy secreta nevera esperado un mañana de versión oficial duradera. 

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