La Colección Tyssen

Alrededor de esta magnifica Colección me surgen siempre las mismas dudas – conflicto, que me gustaría exponer.

No se si es que andamos un poco cortos de memoria o tal vez las gentes no estemos muy bien informadas pero me parece oportuno empezar por la cuestión de la supuesta donación al Estado Español de tan importante Colección.

Sin dejar de reconocer la capacidad de convicción que la señora Carmen Cervera demostró con su acomodado marido. El cual probablemente traslado sus cuadros (solo parte) desde Lugano a Madrid por conveniencia económica y no creo que por verdadero interés en favorecer la formación pictórica de los conciudadanos de su consorte.

Aquella operación supuso para el matrimonio, entre otras cosas, la entrada por la puerta grande en ambientes propicios. Se sabe, los negocios de verdad se hacen entre plato y plato en ciertos ceremoniosos gaudeamus.

La Colección, tras una de las mejores campañas de promoción personal que recuerdo se encamino hacia la Hispanía patria. Aquí la esperaba un magnifico céntrico palacio, especialmente para ese cometido reformado con salada factura pagada por los ciudadanos. Se habla de muchos muchos millones de las aquella época pesetas.

Claro que la lógica concesión de tan prestigiosa, moderna y adecuada sede no representaba cierto aliciente alguno para que el Baronísimo meditara segundo alguno a su mudanza.

Para vencer aquellas tributarias dudas el entonces Gobierno, con su Ministerio de Cultura al frente estipularon en contrato un exorbitado alquiler por la temporal presencia en la Capital del Reino de tan graciosos cuadros. No me acuerdo la cifra pero seguro que no es difícil obtenerla. Creo que en contante y sonante superaba la decena de miles de millones por un periodo de unos 12 años. Luego todo renovado con otras eficientes gestiones. El acuerdo es del 1988. Que se revisó en 2004. Con la sucesiva ampliación del del Marques de Villanueva palacio.

Ahora parece ser que se tramitan nuevos acuerdos pues esta todo poco claro.

Se supone que la pinacoteca fue vendida al Gobierno español por 44.000 millones de pesetas. Solo 775 de los 1.700 cuadros de la Colección Thyssen.

De beneficios económicos en dinero efectivo estoy hablando por aquello que se presenta como una altruista cesión y en realidad es un magnífico negocio.

Primero por que es seguro que los beneficios obtenidos por el traslado de esas propiedad a otro Estado, del Helvético de altos impuestos, al español de convenientes acuerdos.

Pero la cosa graciosa es que no termina aquí el bien aventurado negocio de las empresas de ese Barón falso benefactor generoso. Por que claro, diréis que en todo público vige el concurso para conceder el contrato. Seguro, no lo dudo. Como no dudo que de veinte años a esta parte, la global empresa de esa familia firma todos los elevadores, pasarelas móviles, tapis roulant de aeropuertos, ministerios, estaciones de tren y de metro. Que casualidad. Por que las escaleras mecánicas de ese concreto apellido pueblan obras públicas casi en cada rinconcito. No lo dudo, serán lideres del mercado, de excelso producto, pero o es un monopolio o saben hacer muy bien cada contributo.

Existe además en mi interior personal una duda todavía peor que encantado intentaré explicar.

El origen de la fortuna de este sensible Barón. Los dineros con los que el y familia los cuadros pagó. No me voy a perder reproduciendo datos biográficos que cada uno si retiene necesario puede fácilmente encontrar. Solo resumir que el Barón Thyssen era hijo de hijo de Heinrich Thyssen, I barón Thyssen-Bornemisza (1875-1947) y su primera esposa, la baronesa húngara Margarita Bornemisza de Kászon et Impérfalva (1887-1971).

Este señor ya hizo mucho dinero con el acero y las armas. Su hijo Hans Heinrich Àgost Gábor Tasso Freiherr von Thyssen-Bornemisza de Kászon et Impérfalva, coloquialmente llamado Heini Thyssen, II barón Thyssen-Bornemisza (Scheveningen, La Haya, Holanda, 2 de abril de 1921 – Sant Feliu de Guíxols, España, 26 de abril de 2002), fue un notable industrial y coleccionista de arte, impulsor del célebre Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

Reproduzco aquí solo una de entre las mil entradas que en la red se pueden encontrar, bastante seria, informada y oportunamente contrastada.

DAVID R. L. LITCHFIELD ESCRITOR Y PERIODISTA

«La inmoralidad ha sido un rasgo común en los Thyssen»

El periodista británico desmenuza en un libro el origen alemán y el pasado nazi de la poderosa saga de industriales

15.10.07 – ARANTZA FURUNDARENA

«El dinero tiene un poder altamente destructivo», comentó alguien en una ocasión en presencia de Heini Thyssen-Bornemisza, a lo que el barón respondió: «Sí, especialmente para aquéllos que no lo poseen». Con esta frase irónica, y también bastante cínica, arranca el libro La historia secreta de los Thyssen (Temas de Hoy), escrito por el periodista británico David R. L. Litchfield, en colaboración con la investigadora alemana Caroline Schmitz. A lo largo de sus más de 600 páginas, la obra relata las peripecias de una de las familias más poderosas del mundo, desde el origen de su fortuna hasta su implicación en el III Reich.”

-Heini siempre me dijo que su padre no había estado relacionado con los nazis y que ellos no habían fabricado armas durante la guerra… Bien, mi sorpresa fue comprobar que ésa no era la verdad. Al final, él admitió que algo había habido. Pero desgraciadamente el barón ya había muerto cuando descubrimos la increíble atrocidad que tuvo lugar en el castillo de Rechnitz, Austria, donde fueron asesinados a sangre fría doscientos judíos, y en el que estuvo involucrada su hermana, Margit, que fue quien organizó aquella fiesta sangrienta. No sé exactamente si ella apretó el gatillo. Pero hubo varias personas, no sólo una, que apretaron el gatillo esa noche. Como digo, Heini ya estaba muerto cuando yo descubrí aquello y no pude discutirlo ni contrastarlo con él.”

Que quiero decir? Muy sencillo, que el origen de esos dineros es por lo menos discutible. Me parece fantástico que solo una ínfima parte de esa fortuna se invierta en arte. Que solo nos dejan ver a salado precio. Pero si pienso a las penas y tristezas que esa distinta familia ha sembrado en su afán recaudatorio me dan asco. Esos cuadros, pagados en parte con sangre yo no los quiero. El es un sinvergüenza seguro y Ella, fantástica escaladora. Por que no los nacionalizan de una vez esos bienes artísticos en nombre del universal derecho. Cual de ellos se compró con aquella bomba que matando inocentes incurable explotó. Como eran los derechos laborales en las eficientes fabricas de este señor? Exprimió durante el conflicto gentes de obligado oficio?. Todos los cuadros pago?

Basta por favor, llamemos a las cosas por su nombre, dejando de lado el hipócrita pudor.


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